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Mensajes distinguidos:
- Rol y alcance: COOPERALA representa a más de 85 laboratorios farmacéuticos argentinos, en su mayoría con plantas productivas propias, que incluyen grandes grupos, multinacionales y pymes. La cámara impulsa el acceso a medicamentos, la asociatividad y la formación del sector.
- Valor estratégico de la industria farmacéutica nacional: La industria farmacéutica local es un pilar de la soberanía sanitaria, con capacidad para abastecer todo el mercado interno con precios uniformes en todo el país. El sector genera más de 145.000 empleos directos e indirectos, con alto contenido de talento calificado.
- Innovación, ciencia y tecnología: La articulación público privada como alto estándar que permitió desarrollar una plataforma nacional de vacunas recombinantes durante la pandemia, con potencial para futuros proyectos. COOPERALA también acompaña la transformación digital mediante capacitación en inteligencia artificial y marcos éticos de uso.
- Regulación, trazabilidad y seguridad del paciente: Argentina cuenta con un sistema robusto de trazabilidad de medicamentos, con ANMAT como autoridad regulatoria de referencia internacional. COOPERALA advierte sobre los riesgos de plataformas digitales que eluden la farmacia, afectando seguridad, precios y control profesional.
- Inversión y agenda a futuro: Para sostener el crecimiento, el sector requiere incentivos a la I+D, financiamiento de largo plazo, eliminación de derechos de exportación y capital de riesgo nacional, tomando como referencia modelos de países como India, Israel y Brasil.
EF: Contanos sobre tu recorrido profesional y cómo llegaste a COOPERALA. ¿Qué rol cumple hoy la Cámara dentro de la industria farmacéutica nacional?
JJM: Soy director ejecutivo de COOPERALA y tengo muchos años de experiencia en la industria farmacéutica, en distintos roles gerenciales. A lo largo de mi carrera trabajé en la alta gerencia de cuatro laboratorios argentinos y fui gerente general de dos importantes obras sociales de la seguridad social.
Hace casi cinco años que estoy en COOPERALA, la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos, que reúne a la mayor cantidad de laboratorios nacionales. La mayoría de ellos cuenta con plantas de fabricación propias. Hoy tenemos más de 85 laboratorios asociados, que van desde grandes grupos, algunos con presencia internacional, hasta empresas medianas y pequeñas.
Nuestros objetivos principales son promover la asociatividad, facilitar el acceso de la comunidad a los medicamentos y brindar servicios a nuestros asociados. Esto incluye informes sectoriales, reuniones de trabajo por áreas específicas y capacitaciones en temas de interés, que son gratuitas para los asociados.
EF: Argentina concentra la mayor parte de su población en Buenos Aires, pero ¿cómo se da acceso a otras partes del país?
JJM: La industria farmacéutica nacional es estratégica. Los laboratorios argentinos cumplen un rol clave en la soberanía sanitaria, en la generación de conocimiento y en la producción de bienes de alto valor agregado. La industria tiene capacidad para abastecer el mercado interno con medicamentos seguros y eficaces, y se ha consolidado como un polo de calidad a nivel mundial.
Desde COOPERALA defendemos una industria nacional fuerte, científicamente avanzada y generadora de empleo y conocimiento esencial para la salud. Además, es una industria que genera divisas para el país y garantiza el acceso a la salud en todo el territorio. Los laboratorios nacionales ponen a disposición de la población las novedades terapéuticas disponibles, asegurando calidad en cada rincón del país, desde La Quiaca, en el extremo norte, hasta Ushuaia, en el sur. Esto incluye la transparencia de precios uniformes en todas las farmacias, independientemente de la complejidad logística que implique llegar a cada región.
Durante la pandemia, el sistema pudo abastecer de medicamentos a toda la población argentina y nunca hubo faltantes.
EF: En un contexto de cambios económicos en la Argentina, ¿cómo está impactando la coyuntura macroeconómica en la industria farmacéutica y en el acceso a los medicamentos?
JJM: Hoy la política y la economía del país atraviesan un proceso de transformación, y los laboratorios estamos acompañando al gobierno en este esfuerzo de saneamiento económico. Si bien se observan mejoras significativas a nivel macroeconómico, en los últimos meses hubo cierta volatilidad cambiaria, con efectos colaterales como el encarecimiento del crédito, el aumento de las tasas de interés y la caída del consumo.
Desde la industria farmacéutica percibimos que el poder adquisitivo de la población aún no se ha recuperado. En el período 2025, si bien los precios de los medicamentos se incrementaron, lo hicieron 10 puntos porcentuales por debajo del índice de precios al consumidor. Si se considera el acumulado de los últimos dos años, esta diferencia alcanza los 54 puntos porcentuales.
EF: ¿En qué áreas se genera hoy el mayor valor agregado dentro de la industria farmacéutica argentina? ¿Qué condiciones son necesarias para atraer más inversiones que impulsen el crecimiento y el desarrollo productivo del país?
JJM: La industria farmacéutica nacional tiene una gran capacidad de producción, con productos de innovación, calidad y proyección internacional, lo que genera un ahorro significativo para el país. En un contexto de desafíos globales, uno de los principales retos es fortalecer nuestra competitividad a través de la inversión en ciencia y tecnología y, sobre todo, mediante una política industrial que fomente las exportaciones y el desarrollo de tecnologías de alto valor agregado.
Todo esto se traduce en un mejor acceso a los medicamentos y en ahorros concretos, tanto en el caso de los biosimilares como de los medicamentos complejos, además de un impacto positivo en la balanza de divisas al reducir la necesidad de importaciones.
Un ejemplo concreto son los proyectos que articulan el trabajo público y privado entre universidades, centros de investigación y laboratorios. Uno de ellos ya es una realidad: la vacuna argentina contra COVID. Se trata de un proyecto en el que participaron más de 200 profesionales de distintas disciplinas del CONICET, la Universidad Nacional de San Martín y un laboratorio nacional de nuestra Cámara. Este desarrollo permitió instalar en la Argentina una plataforma de investigación y producción de vacunas recombinantes que puede utilizarse para desarrollar nuevas vacunas en el futuro.
Para poder avanzar en esta dirección, es clave contar con un régimen de fomento a las inversiones productivas y a la investigación y desarrollo, con incentivos similares a los que existen en países como India, Israel o Brasil. También se necesitan líneas de crédito de mediano y largo plazo que estimulen la inversión productiva, tanto para la ampliación de plantas como para la modernización tecnológica de las existentes. Si fuera posible, eliminar los derechos de exportación de medicamentos sería otro paso importante.
Desde COOPERALA estamos trabajando para que las autoridades comprendan la importancia de contar con un fondo nacional de capital de riesgo, que permita fomentar y brindar apoyo financiero a proyectos de inversión y desarrollo local.
EF: La industria farmacéutica es intensiva en conocimiento y talento. ¿Qué iniciativas impulsa COOPERALA para fortalecer la formación y la atracción de recursos humanos al sector?
JJM: La industria farmacéutica argentina emplea de manera directa a aproximadamente 45 mil personas y genera, de forma indirecta, más de 100 mil puestos de trabajo. Es un sector con una alta proporción de personal altamente capacitado, donde la participación de técnicos y graduados universitarios de distintas disciplinas es superior a la de otros sectores industriales.
Se trata de una mano de obra altamente profesional y calificada, que no siempre es fácil de encontrar. Desde COOPERALA participamos activamente en la actualización continua de los recursos humanos, fomentando y ofreciendo cursos gratuitos para los laboratorios asociados, dictados por profesionales de reconocido prestigio y con especialización en distintos temas de interés.
Además, la Cámara ha firmado acuerdos con las principales universidades del país para que nuestros asociados puedan acceder a carreras de grado y programas de maestría vinculados a sus necesidades. Tenemos mucho por hacer todavía, pero creo que el personal de nuestros laboratorios tiene algo muy claro: el ADN de la industria farmacéutica es la capacitación permanente.
EF: ¿Cómo evalúan desde COOPERALA el avance de la innovación tecnológica y la digitalización en la industria farmacéutica argentina? ¿Qué rol juegan las nuevas tecnologías en la transformación del sector?
JJM: Desde COOPERALA creemos que la innovación y la digitalización están avanzando de manera sostenida. Tecnologías como los diagnósticos moleculares, la secuenciación genómica y la mejora en la precisión médica son pilares fundamentales para la industria farmacéutica y refuerzan su rol científico-productivo.
Si bien muchas de estas herramientas no están directamente vinculadas a los sistemas de información sanitaria, sí impulsan la innovación y acompañan la transformación digital en salud. En ese marco, apoyamos la integración de la inteligencia artificial en los procesos de las empresas. Hemos realizado numerosos cursos sobre inteligencia generativa, el uso de herramientas de asistencia y la aplicación de IA en áreas como marketing y ventas. Al mismo tiempo, enfatizamos la importancia de contar con marcos éticos claros que aseguren que la inteligencia artificial esté al servicio del bien común.
Desde COOPERALA mantenemos una posición firme de rechazo a la incursión de plataformas digitales en la comercialización de medicamentos. La venta a través de plataformas impide garantizar la trazabilidad, la calidad y la seguridad de los productos. Está comprobado, además, que los precios en estas plataformas suelen ser más altos que en las farmacias, y a veces, no esta claro el origen del medicamento.
El medicamento no es una mercadería común. Su dispensación debe realizarse exclusivamente en el mostrador de las farmacias y bajo la supervisión de un profesional farmacéutico, tal como lo establece la Ley 17.565. Las plataformas digitales fomentan la automedicación, generan descontrol en el mercado y ponen en riesgo una cadena de salud que hoy cumple con estrictos sistemas de trazabilidad. Desde la Cámara sostenemos que todos los medicamentos, incluso los de venta libre, deben cumplir con altos estándares de control y seguridad para proteger la salud de los consumidores. En síntesis, apoyamos la digitalización y la IA, pero siempre dentro de un marco legal y sanitario sólido.
EF: En un contexto de sobreinformación y de proliferación de canales no especializados, ¿qué acciones impulsan para fortalecer la concientización y la seguridad del paciente?
JJM: Trabajamos activamente en campañas de concientización para que los pacientes comprendan que la relación central sigue siendo la del médico con el paciente, y que detrás del mostrador de una farmacia hay un profesional formado para evacuar dudas, muy por encima de lo que suele ofrecer el llamado “Dr. Google”. En internet circula mucha información valiosa, pero también muchas falsedades, que pueden perjudicar seriamente a quienes dependen de ellas para tomar decisiones sobre su salud. Por eso insistimos en el rol del farmacéutico y en la importancia de los canales formales de atención y asesoramiento.
EF: Mirando hacia adelante, ¿cómo puede Argentina consolidarse como un socio confiable y un referente regional en la industria farmacéutica? ¿Qué pilares serán clave para sostener el crecimiento y fortalecer el perfil exportador del país en los próximos años?
JJM: Desde COOPERALA fomentamos principios claros y acompañamos a las autoridades sanitarias en la aplicación irrestricta de un marco normativo sólido, supervisado por la autoridad sanitaria nacional, la ANMAT. Se trata de una institución con prestigio internacional, reconocida por la OPS como autoridad sanitaria de referencia y miembro de la ICH.
La ANMAT establece las normas y desde la Cámara trabajamos para que todos los laboratorios las cumplan día a día, garantizando calidad, seguridad y autonomía sanitaria. Todos nuestros productos cuentan con trazabilidad desde el momento en que salen del laboratorio, lo que resulta clave para prevenir falsificaciones. Este sistema permite el seguimiento de cada unidad hasta su entrega final al paciente, minimizando el riesgo de medicamentos ilegítimos o adulterados.
Somos optimistas respecto al futuro de la industria farmacéutica argentina. Se trata de un sector estratégico, con una característica, que no se da en muchos países del mundo: más del 50% de la venta del mercado total, la obtienen los laboratorios nacionales. Esto implica una gran responsabilidad, que asumimos cumpliendo con el marco regulatorio, la trazabilidad y, sobre todo, con la necesidad de ampliar el acceso a los medicamentos.
En 2025, las exportaciones de medicamentos alcanzaron un récord de más de 1.200 millones de dólares, con un crecimiento del 18% respecto de 2024. Si bien no se trata aún de un volumen impactante a nivel global, demuestra la capacidad de la industria argentina de alta calidad terapéutica para competir en mercados internacionales. Muchos laboratorios exportan a distintas regiones del mundo, con una fuerte presencia en América Latina.
Vamos paso a paso, pero para avanzar necesitamos inversiones y financiamiento, siempre respetando los acuerdos y las patentes. Incluso hay casos de laboratorios extranjeros que en algún momento decidieron retirarse del país, dejando licencias de patentes innovadoras que hoy siguen desarrollándose en la Argentina.
EF: Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejar a nuestros lectores?
JJM: La tranquilidad que brinda el trabajo de una industria seria y altamente calificada nos permite posicionarnos como socios regionales confiables a nivel global. Desde COOPERALA estamos abiertos a acompañar a cualquier laboratorio o entidad que quiera producir, trabajar o introducir sus productos en la Argentina, siempre con el objetivo de generar valor y beneficio para toda la comunidad.
