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Mensajes Distinguidos:
- Prioridades de Clínica CEMTRO en 2025: Implementación del plan de transformación digital llamado Apolo para modernizar los sistemas con interoperabilidad e IA.
- Cirugía Robótica como Pilar Estratégico: Clínica CEMTRO es centro de excelencia Stryker en cirugía robótica, especialmente en traumatología y urología, priorizando la seguridad del paciente (El año pasado realizaron 165 prótesis de cadera colocadas con robot sin luxaciones)
- Unidad de Innovación de Clínica CEMTRO: Investigación de terapia celular con Altos Labs, uso emergente de realidad mixta para cirugías ortopédicas como meniscos o ligamentos cruzados, ofreciendo mayor seguridad y utilidad educativa.
- Acceso y Sostenibilidad en Innovación Médica: El costo es la principal barrera para la democratización de la innovación médica, por eso es importante enfatizar la necesidad de invertir en salud como una prioridad nacional, no verla como gasto.
- Colaboraciones Público-Privadas: La importancia de que exista una mayor colaboración entre el sector público, privado y tecnológico. La administración debe facilitar la innovación mediante normativas y apoyo específico, sobre todo para pymes, claves en el tejido económico español.
- Llamado a la Juventud: Pilar Guillen invita a las nuevas generaciones para que se involucren en profesiones sanitarias, destacando su valor humano y vocacional. Insta a recuperar el esfuerzo y propósito en las trayectorias profesionales, especialmente en el sector salud.
EF: Clínica CEMTRO es un referente en traumatología y cirugía robótica. ¿Cómo avanzaron los hitos destacados del 2024 y cuáles son las prioridades para el 2025?
PG: En 2024 estuvimos inmersos en la organización de nuestro plan de transformación digital; fue un año de reflexión, definición de objetivos y elección de herramientas. En 2025, en cambio, estamos ya plenamente volcados en la ejecución: es el año del cambio de sistema. Estamos trabajando con la empresa Laberit, que nos proporciona una solución del entorno Microsoft especialmente interesante por su interoperabilidad con otros sistemas y por integrar inteligencia artificial, hoy en día más necesaria que nunca.
La IA se ha vuelto cada vez más real y presente en nuestro día a día, y este año nos encontramos completamente centrados en lo que hemos denominado el Programa APOLO de Transformación Digital. En todo proceso de transformación, lo más importante es la gestión del cambio interno, y por ello el programa incluye dinámicas orientadas a implicar a toda la organización y facilitar una transición participativa.
Sabemos que los cambios pueden resultar difíciles e incluso generar rechazo, pero también somos conscientes de que, cuando son necesarios, sabemos adaptarnos. En un entorno donde los dispositivos médicos son cada vez más inteligentes, contar con interoperabilidad, sistemas de monitorización y una gestión eficaz de los datos resulta fundamental.
EF: La Clínica CEMTRO es pionera en cirugía robótica, ¿cómo aporta esta tecnología a la sustentabilidad en tema salud?
PG: La robótica debe ser siempre una herramienta de apoyo en las cirugías. Actualmente contamos con dos robot para traumatología y otro para urología, que nos aportan una mayor seguridad en los procedimientos. El sistema de salud debe entender que, cuanto mejor se hacen las cosas, menos complicaciones se generan; y a menos complicaciones, menor es el gasto.
Llevamos más de una década trabajando con el robot Da Vinci, pero el Mako, especializado en cirugía ortopédica, ha supuesto un avance significativo de uso de navegadores a robots de intervención. Después de 2.400 cirugías de cadera y rodilla realizadas con el tenemos datos que principalmente demuestran que operarse con robot hace que los cortes sean más precisos, se sangre menos y que la recuperación sea más rápida. De hecho, se camina al día siguiente.
Respecto a las prótesis de cadera, en 2024 realizamos 165 asistidas por robot, mientras que sin robot llevamos a cabo más de 800 cirugías. Una de las principales complicaciones descritas en este tipo de intervención es la luxación, pero en los casos realizados con el robot no se ha producido ni una sola, lo que supone una gran garantía para el paciente. Además, implica menos complicaciones para el sistema: menos visitas médicas, menos medicación, y datos relevantes para la sostenibilidad del sistema de salud.
Este año incorporaremos un nuevo robot para pacientes con alergias a en el área de traumatología.
EF: ¿Qué otras innovaciones está impulsando actualmente la Clínica CEMTRO?
PG: Contamos también con una unidad de investigación e innovación donde desarrollamos investigación en terapia celular y seguimos avanzando en nuestro proyecto con Altos Lagos, con resultados preliminares positivos en artrosis.
Tenemos una sala blanca acreditada por la AEMPS para la fabricación de medicamentos de terapias avanzadas. Esto es relevante porque en Europa apenas hay 6 salas autorizadas privadas de cultivo celular.
Paralelamente, trabajamos en investigación tecnológica y estamos dando pasos importantes en el uso de la realidad mixta para cirugía. Esta herramienta resulta extraordinaria para procedimientos sencillos y habituales, como los relacionados con ligamentos o meniscos. Representa una innovación destinada a ofrecer mayor seguridad en la técnica, algo que beneficiará tanto al paciente como al proceso formativo de los profesionales. Porque, al final, lo más importante es que los cirujanos dominen bien las técnicas.
EF: ¿Cómo se está adoptando en España la medicina del futuro, especialmente desde una perspectiva regulatoria y logística para avanzar correctamente con la innovación?
PG: El principal freno a la innovación son los costes. Este mes de mayo hemos cumplido 27 años y, cuando empezamos, las personas contrataban una póliza de salud “por si acaso”. Hoy, en cambio, la gente las contrata para utilizarlas. Hay muy pocas mujeres mayores de cuarenta años que no acuden al ginecólogo para sus revisiones, y el porcentaje de controles preventivos ha crecido enormemente.
La sociedad está cada vez más concienciada sobre la importancia de la prevención y de actuar a tiempo. La tecnología ha sido una gran aliada en este proceso, aunque el gran problema sigue siendo el coste. Por ejemplo, ya existe una prueba de sangre que permite evitar una colonoscopia, dependiendo del resultado. Esta prueba puede reducir costes a largo plazo, pero tiene un precio elevado, por lo que aún es necesario democratizar su acceso para que, con el tiempo, esté disponible para todos.
Tenemos que aprender a gastar en lo que realmente importa.
EF: ¿Qué tipo de colaboraciones puede impulsar la Clínica CEMTRO, ya sea con el sector público o privado, para garantizar que la innovación llegue a la población?
PG: Es un verdadero reto. Debemos comprender lo que supone tener una población cada año más envejecida. El paradigma social ha cambiado: las generaciones jóvenes priorizan disfrutar del tiempo libre, viajar o ir al gimnasio —lo cual está muy bien—, pero esta mentalidad también ha tenido consecuencias. Hoy muchos jóvenes tienden a relativizar la importancia de la salud, lo que se convertirá en un problema a futuro, especialmente con una esperanza de vida tan alta. Ya no se trata solo de llegar a los 90 años, sino de llegar con buena salud. Y para lograrlo, hay que empezar a cuidar el cuerpo desde ahora, algo que cuesta hacer entender a los más jóvenes. La mejor manera de alargar la vida es no hacer nada para acortarla.
Todas las partes implicadas debemos coordinarnos de cara a la sociedad, pero necesitamos que desde la administración se facilite el camino. Las normativas deben adaptarse a la realidad y tamaños de las empresas: no se puede exigir lo mismo a una gran multinacional que a una pyme. Y no olvidemos que las empresas medianas forman el tejido económico de muchas ciudades españolas.
Se habla mucho de la España vaciada: grandes urbes llenas de gente y un interior despoblado. Pero hay muchas ciudades pequeñas con industrias importantes que necesitan ser impulsadas para que las personas quieran vivir allí. En este sentido, la administración debe ser un facilitador, no una barrera.
Además, la tecnología médica debe ser asequible para quien la utiliza, y quien la ofrece debe aplicarla al paciente con márgenes lógicos. Es cierto que muchos tratamientos son costosos, pero no se puede comerciar con la esperanza de las personas. El rigor —tanto ético como científico— es clave para avanzar en investigación y fomentar la colaboración.
La pandemia debería habernos enseñado que no podemos depender al 100% de terceros. Como país, tenemos la responsabilidad de construir un tejido empresarial capaz de producir bienes esenciales por nosotros mismos.
EF: ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las nuevas generaciones sobre el valor de trabajar en el sector salud? ¿Y qué diferencial ofrece la Clínica CEMTRO para el desarrollo profesional de los jóvenes?
PG: Creo que en la vida hay que tener metas, retos. Tener esperanza en hacer cosas da vitalidad. Hoy, quien no se forma es prácticamente porque no quiere. El acceso a la educación es amplio, las posibilidades existen y son accesibles, pero hace falta esfuerzo. También es cierto que para estudiar medicina se requieren buenas notas, y eso deja fuera a personas con verdadera vocación, lo cual es una pena.
Lo importante es tener el deseo de mejorar por una razón. La sanidad ofrece un marco excepcional para eso: trabajar en salud significa servir, ayudar a los demás, y esa es una de las misiones más nobles que puede tener una persona en cualquier ámbito de la vida. Es profundamente gratificante. A veces cura una cirugía, y otras veces cura una palabra. El médico debe mirar a los ojos del paciente, hablarle, escucharle.
Ojalá los jóvenes comprendan que en la salud hay mucho por hacer y que es un sector muy enriquecedor. Ver la gratitud en las personas por gestos pequeños hace que todo el esfuerzo merezca la pena. Sí, es mucho trabajo, y requiere mucho sacrificio, pero tener un impacto real en la vida de alguien es algo que no tiene precio.
EF: ¿Le gustaría dejar algún mensaje final?
PG: El sistema sanitario en España necesita un cambio. Da la impresión de que existen dos bandos: lo público y lo privado. Y eso no debería ser así. Al final, todos somos iguales. Como bien dice nuestro jefe: solo hay dos tipos de sanidad, la buena y la mala. Todos somos necesarios, cada uno en su lugar, y debemos aprender a convivir y colaborar. Además, hemos de entender el valor de la prevención en salud y fomentar la cultura del esfuerzo en los más jóvenes